¡Hay que animarse a matar!

¿Qué pensarías si te dijera que te animes a matar? No me refiero a atacar en un sentido discursivo, sino a tomar un arma de cualquier tipo y terminar con una vida. ¿Lo harías? 

El mundo es ese lugar en donde a las mujeres nos niegan espacios constantemente y el universo gamer no es una excepción. Aunque podría dedicar toda esta nota a intentar esbozar cómo es que, culturalmente, se piensa que las mujeres no somos buenas con los videojuegos, haciendo deportes o en el estudio de las matemáticas, solo voy a plantear lo obvio (por si alguien no se percató hasta el momento): si te dicen desde muy chica que, por ser tener vulva, estás imposibilitada de hacer algo bien, inconsciente o conscientemente te lo creés (atención al uso de la medicina como estrategia de disciplinamiento)

Hay quienes desafían esas imposiciones y se cuelan entre tanto machismo a desarrollarse en lo que aman o lo que simplemente les divierte. Pero ¿qué pasa cuando entramos en lugares pensados por y para hombres? ¡Adivinaste! Sufrimos violencias.

Jueguitos de pelea

El mundo de los videojuegos es hostil y no solo para nosotras. A la hora de competir en línea, se decide interactuar con miles de personas desperdigadas por todo el planeta y que, detrás de un avatar y usuario genéricos, se lanzan a un “valetodo”. Se convierte en tierra fértil para el hateo que hoy conocemos, fundamentalmente, en las redes sociales. Algo así como Twitter pero competitivo.

Sin embargo, hay una subcategoría de esa violencia generalizada que es el machismo. A pesar de ser todo un sistema creado para el entretenimiento y la diversión, se trasladan allí todas las miseras. Como dije antes: con tal de descargar ira, muchos gamers son capaces de decir cualquier cosa a cualquier persona, pero si descubren que sos mujer, es mucho peor. Es por esto que muchas mujeres deciden ocultar su género y ponerse nombres genéricos o de hombres para pasar desapercibidas y no recibir maltrato. 

No estoy diciendo nada nuevo, ¿no? La violencia machista se cristaliza a cada paso y es algo con lo que, aunque combatimos, también aprendemos a convivir. Es por eso que hablé con Natalia Serrano, artista 3D que trabaja en videojuegos. 

Natalia cuenta que, antes de dedicarse al diseño de personajes de grandes juegos como los de Mortal Kombat 11, siempre tuvo interés por el universo del gaming: “De chica me llamaban mucho la atención, pero no teníamos tantos juegos porque nuestra compu no era la mejor y no teníamos una consola. Recuerdo algunos, pero eran de mi hermano y la mayoría no podía jugarlos. Después, más adelante, una amiga tenía un hermano gamer y jugábamos un montón de cosas ahí cuando él no estaba. Por ejemplo, al Left for dead o al Mirror’s Edge. Cuando entré en la secundaria me empecé a meter más porque empecé a descubrir nuevas cosas como los videojuegos masivos multijugador en línea (MMO por sus siglas en inglés) como el World of Warcraft. A los 17 años, con ahorros de muchos años, me compré una Xbox y algunos juegos como el Assassins Creed. Ahí descubrí realmente lo que me encantaba. En la facultad seguí jugando y me hice un grupo de amigos a los que nos gustaba lo mismo. Jugamos unos años al Overwatch. Hoy en día lo sigo haciendo, ya sea offline o multiplayer, con amigos”

Cuando Natalia empezó a trabajar en NXA Argentina en 2018, las únicas mujeres  contratadas eran ella y la señora de limpieza. Hoy, aunque siguen siendo minoría, el cupo creció. En ese sentido, la diseñadora menciona un avance tanto en los espacios de trabajo como en el imaginario gamer: “Creo que se está empezando a vender más como un juego y no como específicamente un ‘juego de hombre’”

Los roles impuestos socialmente, se expresan desde las infancias. A menudo las gamers exponen que hay que tener en cuenta que a nosotras no nos suelen regalar consolas ni juegos en esa época de nuestras vidas. Se cree que los varones están biológicamente preparados para la competencia y se estimula esa característica de manera exponencial en comparación con las mujeres. Este planteamiento coincide con el de las jugadoras de fútbol que advierten que aún no se alienta a que las niñas practiquen el deporte desde pequeñas y por eso pierden muchos años de entrenamiento.

Aonia Midnight, en su artículo “Las mujeres (no) juegan a videojuegos” publicado en el blog Todas Gamers (recomendadísimo) habla sobre los productos que se lanzan “para mujeres” en comparación con los que se lanzan “para hombres”. El que encabeza la primera lista es el histórico Sims, que se puede comparar con la típica casita de muñecas.

A propósito de los juegos de roles, Natalia Serrano comenta sobre un tipo de discriminación que allí se manifiesta: “Tenés distintos roles en un equipo. Y hay un rol que suele tener muchos juegos, que es el de soporte o de healer o de curandero. Son un poco más pasivos. Tienden a estar más atrás y son personajes que curan al equipo o le dan cierto tipo de herramientas de protección a los otros roles que tienen que matar personajes del rival. Hay muchas mujeres a las que les gusta ese rol. A veces veo que es medio tendencia, pero ahí está la discusión de si realmente juegan a eso porque les gusta o porque fue lo que se les impuso. Opino que debe haber distintas situaciones, pero en este caso se asume que, si hay una mujer en el equipo, va a jugar ese rol. Y cuando no lo elegís, llama la atención.  Incluso hay gente a la que le molesta. Te dicen ‘vos sos mujer, anda a healer (a soporte)’ como si dijeran ‘no vas a poder hacer esto’”

Ready player one

No, el mundo gaming no es un cuento de hadas para nosotras, pero ¿qué mundo sí lo es? Las mujeres tenemos dos opciones: lamentarnos por los lugares que nos niegan o luchar por ocuparlos. Esta revista no contempla la primera opción y Natalia tampoco: “Se han dado buenos pasos en los últimos años, me parece que hay más representación y exposición de ciertas mujeres streamers, youtubers y gamers. Falta mucha representación en los E-sports (los deportes electrónicos) y en esos torneos grandes. Faltan pasos que dar, pero se han dado algunos y me encantaria incitar a las mujeres que disfruten de esto a que se animen, que prueben, que se muestren. Y también que consideren a la industria de los videojuegos como una industria sólida, una industria en la que se puede conseguir trabajo. Se puede vivir de eso y hay muchos puestos. Puede ser desde el dibujo, desde el 3D, desde la programación también o desde la producción. Y también quiero decirles que nunca se sientan solas, o que se tiren abajo por ver que son la única mujer. No hay que tener miedo a cruzar esa barrera”

Hay todo un mundo virtual que ofrece infinitas oportunidades de ser. Ya estamos acostumbradas a que nos cierren espacios y a que nos asignen roles pasivos ¡Ahora es el momento de animarse a matar!