Formaldehído, tolueno, xileno y etanol: dar nombres no imPORTA

El tiempo no está en pausa, los meses en cuarentena también impactan sobre nuestros cuerpos, y el Covid-19 no es lo único que puede matarnos. Vuelvo a ver el cortometraje documental ‘Fuera Porta: un grito de lucha’ de Florencia Reynoso y caigo en la cuenta de una realidad tan angustiante como invisibilizada: los vecinos del barrio San Antonio de Córdoba capital llevan puesto el barbijo desde el 2012. Hoy en día, la actividad de esta empresa es esencial y la fábrica no cierra sus puertas a pesar del confinamiento. ¿La vida de los vecinos no es esencial? Pareciera que la pérdida de su salud es el daño colateral, un sacrificio necesario para no tener que buscar otras alternativas a sus marcas y productos.

En 1995 se instaló en la capital cordobesa la licorera Porta Hermanos, la cual produce bioetanol o biocombustible a través de un proceso completamente acorde al modelo productivo actual: fermentando maíz transgénico. La práctica se volvió rentable en 2006 tras el dictamen de la Ley 26.093, la cual sentencia que todo combustible fósil debe diluirse en cierto porcentaje de bioetanol. Esto significó trabajo asegurado para la empresa gracias a convenios de exportación con Estados Unidos. En el año 2012 los vecinos escucharon una explosión muy fuerte proveniente de la fábrica y empezaron a cuestionarse qué tan seguro era ese lugar que tenían tan solo a metros de sus casas. 

Al principio parecía una simple coincidencia: ardor de ojos, nariz tapada, problemas cutáneos. Sin embargo, tiempo después los informes epidemiológicos demostraron alto incremento de cáncer, afecciones digestivas, cefaleas, dificultades respiratorias, malformaciones y abortos espontáneos. La Red Pueblos Fumigados reconoció que existía un cuadro similar en personas sin antecedentes y destacó que no parecía casualidad que la mayoría de los síntomas se fueran cuando la gente se alejaba del barrio, por ejemplo, para ir a trabajar; por lo que decidieron hacer un estudio en el aire que dejó en evidencia lo que respiran los barrios aledaños a la empresa: formaldehído, tolueno, xileno y etanol

Entre muchísimas otras manifestaciones y asambleas, en un principio la empresa se vio involucrada en una causa que fue archivada por el fiscal José Mana. Por otra parte, se llevó a cabo un paro ambiental colectivo a la Secretaría de Energía de la Nación y a la Secretaría del Ambiente. En 2015 se encadenaron en la municipalidad los V.U.D.A.S: Vecinos Unidos en Defensa de un Ambiente Sano. Durante treinta horas esperaron en condiciones deplorables. La infantería prohibió que ingrese al edificio todo tipo medicación, comida y bebida, los baños fueron cerrados y las tomas de teléfono arrancadas para que no pudieran cargarlos ni comunicarse con el exterior. ¿Por qué? Porque el exintendente Ramón Javier Mestre había ordenado que nadie dialogara con los activistas. Esto generó que hasta Martín Fresneda, Secretario de Derechos Humanos de ese entonces, repudiara el accionar. 

En el año 2016 se decidió repetir el estudio médico y se descubrió que ya no eran síntomas sueltos, sino un síndrome: síndrome de sensibilización química múltiple. Las cifras hablaban por sí solas: de veintiocho nacimientos dentro de un barrio chico, cuatro habían sido niños con malformaciones y dos habían fallecido. A su vez, eran cada vez más las mujeres que sufrían abortos espontáneos. Pero como para la política y los empresarios estos son los únicos números que no cuentan, la murga de las marchas nunca paró de cantar:

‘Porque dar nombres a mí no me imPORTA, sabemos que muy bien no se comPORTA, y en la justicia nadie lo rePORTA porque la plata la tiene el que exPORTA, y es en el barrio donde se soPORTA, los tóxicos que el viento ahí transPORTA, siendo el vecino que a la muni aPORTA, y en la portada del diario no imPORTA, es un proyecto del que muy pocos se enteran porque pensamos que es pa’ joda ese alcohol, tiene a la yuta y al control, el banco es el que financió, tiene a La Voz haciendo de su PORTAvoz’

Los vecinos siguen pidiendo la erradicación de la planta sin afectar las fuentes de trabajo, la remediación ambiental y el resarcimiento para los afectados. ¿Y la Declaración Universal de Derechos Humanos? ¿Y el derecho a la salud y a la vida del artículo 25? ¿Y la Constitución Nacional, y el derecho a un ambiente sano del artículo 41? Porta Hermanos no cuenta con los requisitos de la Ordenanza Municipal de Uso de Suelo (8133) y a su vez, el juez federal Hugo Vaca dictaminó que no poseen Estudio de Impacto Ambiental, por lo que también están en falta con respecto a la Ley provincial de Política Ambiental (19.208)

 Si bien actualmente el juicio contra la empresa continúa en la Cámara de Apelaciones de la Justicia Federal de Córdoba a cargo de Liliana Navarro, Graciela Montesi y Eduardo Ávalos, hoy la licorera es beneficiaria directa de la pandemia. También Bayer-Monsanto que, en el primer trimestre de 2020, tuvo una ganancia de más del 20% con su producción agrotóxica, un equivalente a 1.500 millones de euros. 

No podemos obviar la impunidad con la que Porta Hermanos se autoproclama sustentable como estrategia de marketing, pero contamina y enferma los 365 días del año; como tampoco podemos ignorar la complicidad política: el gobernador de Córdoba Juan Schiaretti participó el jueves 23 de julio del acto virtual de inauguración de la planta que posibilitará el programa “Conectar Gas Industria” a partir del cual la empresa multiplicará su producción de proteína vegetal para abastecer al sector frigorífico del país y así, probablemente posicionarse como líder latinoamericana en este rubro.

¿Remedio o enfermedad?

Luego de sacrificar millones de cerdos por un brote de Peste Porcina Africana, China busca que otros países produzcan lo que su país demanda. En los últimos días, Argentina envió el preacuerdo: una inversión de u$s4.000 millones que dispararía la construcción de 25 granjas industriales y aumentaría la producción de carne de cerdo en más de 882.000 toneladas. Necesitaremos más maíz para alimentar a los cerdos, necesitaremos más agrotóxicos sobre los suelos que alimentarán esos cerdos, y este manotazo de ahogados para salvar la economía podría llegar aumentar la posibilidad de mutación de virus con potencial pandémico. 

¿Y qué hacemos frente a una pandemia? ¿Intentamos reconfigurar el sistema productivo y alimenticio actual? No, hasta el momento solo quintuplicamos la producción de alcohol en gel, consideramos ‘esenciales’ a empresas que enferman y nos tapamos los ojos frente a la realidad: los vecinos del barrio San Antonio siguen enfermándose cada vez que elegimos comprar Bioalcohol, Casalta, Fernet 1882, Vicente Porta Guindado, Jamaica Rum, Nikov y Monte Alto. 

Ilustración: @decimegonchi