EntrevistaBrenda Mato: «Metete el amor propio en el culo»

“Quiero hacer temblar al mundo que se atreva a negarnos,

otra vez, la comodidad, la belleza, el placer, la vida”

Nicolás Cuello

 

¿Cuántos chistes leíste en estos días sobre engordar en la cuarentena? ¿Cuántas veces le dijeron gorda a Carrió o gordo a Lanata como el peor insulto, como si no tuvieran características reprochables a las cuales apelar para la injuria? ¿Por qué las personas que habitan corporalidades gordas no están en los modelos que ofrecen la televisión? ¿Por qué nadie está contento con su cuerpo? ¿Decirle gordo o gorda a alguien es solamente hablar de kilos o esa palabra tiene todas las connotaciones abyectas para una sociedad cómoda en la norma?

Brenda Mato es modelo plus size (talla grande), activista gorda y coordinadora de la escuela de modelaje Plus Model Argentina. Su cuenta de Instagram tiene 72.400 seguidores y, diariamente, se pone al frente de la lucha contra la más difícil de las batallas: la de los cuerpos. Allí expone su trabajo, alza la voz contra las desigualdades que sufre y también interactúa. Sus seguidores y seguidoras buscan ayuda. Las preguntas sobre el amor propio, la aceptación y el proceso para habitarse a sí mismos la invaden y hoy la invadimos nosotras.

¿Por qué el feminismo se emparenta con el activismo gordo?

Yo no estoy segura de que se emparenten tanto. Siempre las que salen a hablar de ese empoderamiento sobre el cuerpo siguen perpetuando un montón de estereotipos que tienen que ver con la belleza hegemónica, la belleza que deberíamos tener según el patriarcado.

En el feminismo no se ha dado esta charla de nuestros cuerpos realmente porque todavía hay mucho comentario hablando de la salud y teniendo discusiones que para el activismo gordo ya son viejas. Me doy cuenta cuando  levantamos banderas con nuestras consignas y hay un montón de gente que se sorprende. Nos miran asombrados como diciendo “qué importante esto y nadie lo está hablando” También te das cuenta en lugares y conversatorios que se están dando en el feminismo en donde muchas veces los cuerpos gordos no estamos incluidos. En los Encuentros Nacionales de Mujeres (ENM) recién hace dos años se habla del tema del activismo gordo y quienes participan cuentan que, desde la organización, realmente les hacen la vida imposible. O les dan espacios sumamente chiquitos para hacerlo. El año pasado en La Plata, las mismas chicas que organizaban el taller se mudaron al patio porque les habían dado un aula súper pequeña, con escaleras, con un montón de cosas que no tienen en cuenta. A la hora de presentar el taller, hablaban de obesidad y sobrepeso, algo que los activistas gordos vivimos diciendo que son palabras que nos patologizan y que no queremos que las usen sobre nuestros cuerpos.

¿Por qué es importante resignificar lo discursivo, en este caso la palabra “gordo”?

El lenguaje es súper importante en todo porque lo que no se nombra no existe. Durante mucho tiempo, las personas gordas dejábamos que nos insulten con esa palabra. Aprendimos a ser insultadas con esa palabra porque nos enseñaron que ser gordo es lo peor que te puede pasar. Si soy gorda, ¿por qué me tendría que ofender por algo que soy? Me acuerdo que me hizo el click hace unos años cuando salió el video de una nena a la que le hacían bullying en el colegio, le decían gorda. Era una nena gorda. Y la mamá la abrazaba y le decía “no, vos no sos gorda” ¿por qué esa negación, no? ¿por qué esa vergüenza sobre esos cuerpos y por qué seguir sintiendo vergüenza por eso y haciéndole creer que está mal en lugar de decirle “sí, sos gorda pero es un cuerpo totalmente válido, es una forma de existir y no solamente tenés que ser flaca para hacer un montón de cosas”? Me parece que cuando uno resignifica las palabras que lo lastimaron, les quita el poder a las personas de seguir lastimándote de esa manera.

¿Por qué el activismo gordo se resiste a palabras como “obeso”?

Empezamos a cuestionar todos esos otros términos que utilizan para patologizar a los cuerpos gordos. Porque constantemente a los cuerpos gordos los tratan como cuerpos enfermos.  Entonces decir obesidad que es un término clínico, decir sobrepeso que es un término clínico y un montón de términos que se utilizan es generalizar palabras que no siempre son adecuadas para todos los cuerpos. La obesidad se trata de cuerpos realmente muy grandes, el sobrepeso yo me pregunto ¿sobre qué peso? ¿cuánto es ese supuesto sobrepeso? La verdad es que yo no tengo ganas de que me digan constantemente que estoy enferma, lo esté o no. No es una que tenga que dar todo el tiempo justificando sobre lo que soy. Hablar de la identidad gorda es empezar a transformar un poco todos esos estereotipos que pesan sobre las personas gordas.

Se plantea cuestionar incluso a la medicina ¿Por qué?

Hay algo que no hacemos y damos mucho por sentado y es una cuestión de nunca cuestionar nada. Porque yo me acuerdo que sobre todo en mi adolescencia, que tenía toda esta obsesión con mi cuerpo, iba un montón a nutricionistas y nunca, ninguno de los nutricionistas a los que fui, me mandaron a hacer un análisis clínico. Ninguno, jamás. Les decía lo que quería, me pesaban y sacaban una fotocopia de adentro de un cajón. Pero todas esas cosas no se cuestionan. No se cuestiona que cuando voy a un médico a decirle que me salió una erupción, me responde que me fijes porque tengo sobrepeso. Ese tipo de violencias nadie las denuncia porque asumimos todo el tiempo que deberíamos bajar de peso. Entonces, ¿por qué no nos cuestionamos el hecho de que no haya nadie que diga «yo estoy bien con lo que peso»? Siempre tenemos unos kilitos de más, siempre podríamos bajar, siempre podríamos comer mejor.

¿Por qué el mensaje del amor propio no alcanza?

Yo creo que se lavó mucho el mensaje. El problema fue que hay algo que no se entiende muy bien y es que una cosa es la presión social sobre los cuerpos y otra muy distinta es la opresión que vivimos especialmente las personas gordas. Más allá de que todo cuerpo se critica y ningún cuerpo es suficiente, constantemente se bastardea a los cuerpos gordos. Y es muy distinta la presión que la opresión. Una cosa es que todo el tiempo nos estén diciendo a las mujeres que no somos suficientes y que es una realidad porque no importa el cuerpo que tengas, nunca lo vas a ser. Y otra cosa es cuando sos gordo y que seas cuestionado constantemente por todo lo que hacés. A mí me resulta raro que una piba que puedo encontrar en cualquier revista venga a decirme «ay, amate porque yo me amo y tenés que amarte como sos» Me dan ganas de decire «probá decírtelo en la corporalidad que yo habito» ¿Qué sucede cuando me lo dicen casi como si me lo estuvieran imponiendo? Es una mierda y me hacen sentir mal igual. Metete el amor propio en el medio del culo.

El amor propio es algo que se labura todos los días y es algo que tenemos que entender que tampoco es una cuestión individual. Porque yo no me puedo creer la mejor persona del mundo y salir a la calle como si no pasara nada porque en la cuadra que viene me van a gritar gorda, me voy a querer comprar algo y ninguna de las prendas que me gustan me las voy a poder comprar, voy a ir al médico y me va a mandar a hacer dieta todo el tiempo, voy a querer salir con alguien y no voy a poder porque soy la verguenza, porque soy gorda, ¿cómo sostengo mi autoestima con eso?

También pasa que hay gente que se empieza a sentir mal porque no amarse, no le sale, no puede. Porque además de tener que ser flaca, joven, blanca, con un trabajo exitoso, viajando por todo el mundo y con una pareja, se tiene que amar. Y si no se ama también es su culpa. Al final una herramienta que surgió de un tema que nunca se habló y que es súmamente importante, se termina convirtiendo en una banalidad también.

¿Cuál es la actualidad de las leyes de talles?

El 22 de noviembre se aprobó el proyecto que veníamos luchando hace muchos años: dejan de estar en vigencia las 14 leyes de talles que teníamos y empieza a regir esta que es nacional. La idea puntual de esta ley es atacar el foco principal de la falta de talles en la Argentina que es que nunca hicimos un estudio de los cuerpos argentinos. Entonces las marcas se regían con una tabla de talles que tiene más de diez años y que además es europea. Todo bien, pero nuestros cuerpos no tienen nada que ver con los europeos. Una vez que tengamos el estudio, vamos a tener recién nuestra tabla de talles que tenga coherencia con los cuerpos argentinos y lo que va a hacer eso es que va a normalizar los talles. Los fabricantes, los comerciantes y las personas que importan van a tener que cumplir. A partir de ahí  va a ser como el calzado: si calzás 38, te comprás 38. O 39 a lo sumo si la horma es muy chiquita. Con la ropa debería ser igual. Es como un primer paso, es darles un voto de confianza a las marcas de que si entienden cómo es el cuerpo real de los argentinos, si empiezan a fabricar para ellos. A partir de que esté implementada en su totalidad, empezar a ver qué pasa. La ley sola por sí misma no puede funcionar si no sucede el cambio social en paralelo. Lo que trato de pedir es que en el mientras tanto, los que tienen la opción de elegir, no les compren a quienes hacen talle único. O no comprar en marcas que, aunque te entren, tengan solamente dos talles. También apostar a las marcas que hacen diversidad, pedir libros de quejas si nos tratan mal, si nos hacen sentir mal, si nos dicen despectivamente «para vos no hay»

¿Cómo es tener una escuela de modelos?

Es una experiencia rarísima. Sucede algo maravilloso con las personas que vienen porque entran de una forma y se van de otra totalmente distinta. En todos los sentidos. Algunas ni siquiera hablan al principio, les da un montón de verguenza. Al venir acá se encuentran con otras chicas que están en la misma que ellas y con un lugar que las entiende y en donde las que les enseñamos, tampoco las juzgamos. Nuestro lema es que ser modelo no es un privilegio para unas pocas con unas ciertas medidas sino que es una profesión y que realmente la que quiera estudiar y lo quiera ejercer, lo puede hacer.

Estamos orgullosas de nuestras alumnas porque sabemos que a la hora de trabajar, se va a notar la diferencia entre ellas y una persona que no tiene formación. Pero no se les habla de sus cuerpos ni de sus medidas. Sí se les enseña a que estén atentas a sus medidas y sepan cuáles son porque van a trabajar con ellas.  Sí las ayudamos con respecto a su imagen. Pero la clase de asesoría de imagen no está basada en mandatos de cómo vestirte según el «tipo de cuerpo» que tengas. La asesora que viene las ayuda a encontrar su estilo. Aprenden a vestirse distinto, a usar colores. La mayoría no usaba colores, no creía que podía. Y aprenden también a empezar a percibirse lindas.

¿Cuál es tu relación con el arte?

He descubierto que la moda es un arte. Cuando vas un pasito más allá de los prejuicios y te das cuenta de que hay un lugar en donde se encuentra la moda realmente como lo que es: una forma de expresión, te das cuenta de que sí es para todo el mundo y hay un montón de pautas distintas de lo que vemos siempre. Yo también tenía prejuicios porque tenía la misma información de todos: que la moda es ese lugar al que pueden acceder algunos pocos. En parte es eso también porque a mí me pasa hoy en día de tener que fumarme un montón de lugares de mierda pero hay también lugares maravillosos. Hay un diseñador estadounidense que amo y se llama Christian Siriano. Es el encargado de vestir a casi todas las mujeres de talla grande de la alfombra roja en Hollywood. Es uno de los pocos que tuvo los huevos suficientes para salir a decir que si un diseñador sabe vestir a un solo tipo de cuerpo, no es un buen diseñador. Es también el diseñador de Billy Porter. Eso es la moda, es animarte a romper con las cosas que tenés instauradas o que creías. La moda avanzó. Una cuando aprende a ser modelo tiene que tomar también una interpretación casi actoral. A mí no me gusta toda la ropa que me dan para trabajar. Es un ejercicio de actuación pensar en cómo sería ser la persona a la que le gusta esta ropa y tiene el cuerpo que tengo yo. Si yo trabajara solamente con las marcas de ropa que a mí me gustan, no trabajaría con nadie o se me reduciría mucho el trabajo. Y eso que hacemos también es arte pero se ignora porque hay mucho prejuicio hacia la modelo.

Fotos: Dana Cartannilica de @somostigra

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