Voto rapero

-Cuando me bardearon por enano les hablé de Napoleón y la terminé ganando.

– ¿Pero hay reglas?

-Depende qué compe. Hay compes que se hacen con batallas de un minuto, que sería de ataque. Uno ataca y el otro le responde. El que respondió, ataca en la próxima ronda y responde el que había atacado primero. Ahí termina y se vota. Si dan brazos cruzados se pasa a réplica, que es que vuelvan a hacerlo y generalmente es un 4×4.

-Pero entonces sí hay reglas. ¿Qué es brazos cruzados?

-Que no se decidieron.

-¿Qué es 4×4?

-Son prácticamente 10 segundos. Se ataca y se responde sobre la misma base.

-¿Entonces no ponen más reglas?

-Bueno, y en algunas te dicen que no faltes el respeto. O sea, no vas a tirar alguna sobre la abuela muerta de alguien.

– ¿Cuál fue la más épica?

– Cuando le gané al mejor en la MRS acá, todos me daban por muerto. Le gané después de una réplica, no apareció más después. Ndeah. Me dijo que mi vieja me ayudaba con el colegio para bardearme porque tengo 15. Yo le respondí que para rimar mejor le recomendaba terminar el secundario. Gané por eso me parece. Estuvo peleado igual, un groso el chabón. No lo vi en compes un buen rato. Creo que ahora está volviendo. Aunque tampoco lo veo mucho. Es un buen rapero, el tema es que está bastante grande para seguir haciendo esa pelotudez.

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Entes repletos de egoísmo / los quiero ver cuando se enfrenten a su abismo/ Si pintan paredes te parece vandalismo / pero matan mujeres, eso a vos te da lo mismo.

2018 – Cuando WOS se sube al escenario ya tiene gente gritando su nombre. Tiene 21 años pero del otro lado está el histórico ACZINO y sabe que no puede morir una final otra vez. Perdió en 2017 con el mexicano de local y, en el Club Hípico, tiene la revancha.

Hay que explicarle al público por qué debe ganar y tiene la ¿ventaja? de arrancar él. La argentinidad en cada rima: “Yo voy a ganar porque juego la dentadura/ y porque hago que en mi país crezca toda la cultura” Un peronismo flotante. Dejo el corazón por la causa y tengo al pueblo de mi lado.

ACZINO se llama Mauricio. Se adelanta y clava unas rimas para atajarse. “Mirá aquí ya pueblo argentino. Si van a votar por Mauricio que sea ‘Mau’ el ACZINO. Él se hace el ‘del pueblo’ pero papi, saben que eres un hijo de Macri”

Sobre el final ya hubo varias pasadas y “volvé a tu país” y “tenés miedo de perder otra vez” ya se disiparon. Dos de los mejores raperos de Latinoamérica comienzan a traer complejidades y aunque el criminal es el mexicano, WOS dispara primero: “te está temblando la colita. Deja de llorar, no batalles como niñita”

ACZINO lo conoce y patea la granada que termina explotando en casa del local: “mira el que decía: ahorita ya sé poesía. A las mujeres ofendía y ahora las defiende. Eso es hipocresía”

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Llegué a El Bolsón el 25 de diciembre a las 5 de la tarde con una careta de Papá Noel puesta y golpeé las manos un rato en la casa de mi hermana. El auto estaba afuera, estaban. Les había mandado mensajes tanteando en qué andaban antes de llegar pero se habían quedado sin señal temprano. Cuando finalmente me abrieron, todos gritamos, nos abrazamos, repartí regalos y planeamos asado para la noche.

El atardecer en el sur se hace eterno. Recuerdo que estábamos alrededor de la parrilla, prendiendo el fuego pero todavía era de día. Podrían haber sido tanto las siete de la tarde como las nueve. Había un parlante medio lejos que yo alimentaba con This is: Red hot chili peppers de Spotify desde mi teléfono. Cada tanto alguien me preguntaba algo, nos vemos muy poco y hay cotidianidades que queremos rescatar. Mi sobrino de 14 años, Santi, se sentó al lado mío en la ventana.

-Ese tema está re bueno. ¿Qué música estás escuchando últimamente, Gili?

-No sé por qué pero estoy escuchando más rap.

-¿En serio? ¿Pero qué escuchás?

Agarré el celular y miré los recientes de Spotify. Confío más en la memoria de la app que en la mía. Scrolleo.

-A ver. Me puse a escuchar los discos de Snoop Dog, 50 cent; más de ahora: Kendrik Lamar. No conozco muchos de acá. Con lo que no me engancho es con el trap.

-A mí también me gusta Kendrik Lamar. Es malísimo el trap.

-Me gustan algunos de Paulo Londra, que entiendo que era rapero pero creo que ahora hace reggaetón.

-Sí, es bueno. Ese iba a compes. Escuchá a Wos, la rompe el chaboncito.

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Twitter: “Miralo a Wos poniéndole el micrófono a las cuerdas de una guitarra eléctrica. Miralo a Wos las zapatillas que tiene: siete mil quinientos pesos salen. Acá dice, en esta web oficial de Adidas. Miralo a Wos todo rubio y arregladito. Miralo, viene a hablar de justicia social un cheto. Miralo, hasta Ca7riel se tapa la cara con un cuello de BTS y un gorra de Estudiantes para que no lo vean tocar con Wos. ¡BTS! Es la banda de los chinos. Unos tipo One Direction pero coreanos. Ah, es coreana porque el género se llama K-pop. No tiene idea de música por la foto, no tiene idea de pobreza en esta foto, no tiene ni siquiera la tez negra para venir a hablar. Mejor que se calle”

Lo miro, como me dicen. Lo miro a Wos con su brazo estirado hacia la guitarra eléctrica. Lo veo dando micrófono a un encapuchado. Lo veo con zapas caras, las mismas que quiero yo. Wos tiene las zapatillas que me gustan pero no me alcanza para comprar. Dicen que el encapuchado es Ca7riel. No me había dado cuenta pero Ca7riel tiene una de esas miradas. Ni una gota de inseguridad. Un delirante. Es él.

Ca7riel tiene puestas unas zapas re caras también pero nadie lo nota porque él canta sobre fumar flores con Lamothe, no te pregunta de qué lado de la mecha te encontrás. Además es del pincha y a los artistas tan volados nadie les pregunta nada. Es inofensivo. Igual también lo odian por hacer algo que no entendemos. Al principio, cuando los Illya Kuryaki subían al escenario, los escupían.

Lo miro, como me dicen tan blanco y carilindo. Tiene la piel tan pálida que le debe doler el sol. El pelo bien cortadito, la cara de bueno. Lo miro y pienso por qué siempre desconfiamos de los chetos. Después me acuerdo que gobierna Macri y se me pasa. Me acuerdo que los chetos a nosotros nos tienen miedo y nos mandan a la otredad. Si ya le dieron plata a un pobre, después dicen “ya di”. Y también me acuerdo de que los chetos me dan un poco de ternura porque no importa si viajan por todo el mundo: al cheto le falta calle.

Después me acuerdo de que, aunque haya pocas excepciones, en realidad son todos prejuicios nuestros y que Wos hizo lo que siempre les pedimos a los chetos sobre todo a los hombres, sobre todo a los blancos, sobre todo a los heterosexuales: tener sangre y algo de valor en el pecho. Se puso la remera verde, con una mano estira la escucha simbólica a una voz de guitarra gritada por un  delirante. Con la otra mano se agarra la pierna, casi la entrepierna. Y en su cara está el placer de estar del lado correcto de la mecha, la tranquilidad de no necesitar una vida de mierda para saber pensar. ¿Será que vamos a seguir pensando en el padecimiento como un valor? Tengo claro que eso es un entrenamiento/ si está cultura te hace adicto al sufrimiento/ adicto a una fila de lamentos / saco el cuchillo pa cortarlo en filamentos.

Un escenario, un frame, un gesto, un momento que va a servir para juntar likes en twitter y bardear al rapero de moda. Dos días más tarde, habrá un rubio de zapas caras diciendo en La Garganta Poderosa que estar en cualquier lugar de éxito no es solamente producto del esfuerzo, que el contexto nos violenta, que él canta hace mucho con la panza llena. Lo miro a Wos, lo escucho.

***

En El Bolsón hay dos cosas que me pasan siempre: camino mucho y tomo cerveza. Esa noche, la segunda, íbamos a cenar pizza. Santi quiso acompañarnos a comprar al bar más cercano. Mi hermano, mi sobrino y yo salimos con un growler vacío, nos subimos al auto y prendimos la radio que estaba sintonizada en una zonal. Sonaba un mal remix de “Adan y Eva” de Paulo Londra y el locutor agitaba a mover con no sé qué historia. Bailamos los tres, obvio. Estar de vacaciones es la mejor manera de estar.

-Este tema está bueno, ¿viste Gili?

-Sí, es Paulo Londra, ¿no?

– Sí, es un groso el chabón. Viene del rap. Creo que vino a unas compes acá.

-Está bueno el tema.

Llegamos y la cervecería estaba cerrada. Menos mal que salimos con el auto, fuimos a ir a buscar otra. El remix era larguísimo. El locutor seguía agitando. Subimos el volumen.

-El otro día fui a una compe de freestyle y la gané.

-¿Qué? ¿Y recién ahora me la contás? ¡Muy bien! No sabía que hacías eso.

-Sí, igual yo quiero estudiar y todo pero me gusta la música también.

-¿Pero te gusta como hobbie?

– No sé. Igual tampoco es que me quiero dedicar al rap. En realidad es arte también, ¿no?

-Sí, obvio. ¿Tu mamá sabe que ganaste?

– No sé. No le gusta mucho que vaya a las compes.

Volvimos con el growler lleno. Me conecté otra vez al parlante y puse 19/2000 de Gorillaz. Santi la tarareaba y me gusta que los conozca. Le pregunté a mi hermana si sabía que Santi había ganado una competencia de freestyle y me dijo que no, que este no le cuenta nada. Santi dijo que le contó ese mismo día pero que ella no le dio bola. Damon Albarn gritaba You must make your own shoes. Mi hermana, docente en la misma escuela que mi sobrino, dijo que un compañero de trabajo le habló de que es muy bueno en beatbox. A ella no le gusta que vaya porque no es un ambiente bueno. Santi blanqueó los ojos. Get the cool. Ella dijo que hacen apuestas y él respondió que ponen $10 cada uno para participar. Yo terminé la discusión contando que si es por la droga, la va a conseguir también yendo a jugar al fútbol.

Le hablé bajito para no exponerlo:

-¿Te animás a tirarte unas rimas si te pongo base?

-¿Acá? No, ni en pedo.

-Si te escuchan por ahí te dejan ir más seguido. Aparte a mí tampoco me mostraste.

-Bueno pero vos ayudame.

Lo convencí fácil y no entendí qué era ayudarlo pero busqué la playlist “BASES RAP” porque no tengo idea de dónde las sacan y por suerte existía con más de treinta tracks adentro. Le di play a una al azar. Me dijo “alto tema”. Zafé.

Empecé a moverme para crear el clima. La familia nos miraba. Le propuse marcarle el ritmo con chasquidos y aceptó. Largó las primeras y los padres se rieron. Les dije que se callen, le dije a él que siga. Él siguió. Todos lo miraban en silencio con una sonrisa en la cara. Nadie sabe bien qué hacer ante las primeras aproximaciones del arte. Tener sus 14 años en esa situación te hace más impune y tener mis 25 años te hace más respetable. Yo también lo estaba conociendo: las palabras, el flow, malas palabras, rimas, la velocidad, la voz de siempre transformada en canción, un cantante, un rapero, otra persona.

Pidió que le tiren palabras. El silencio del otro lado lo incomodaba, tenía la mirada clavada en la mesa mientras sobrepasaba todos los obstáculos de la vergüenza. Le tiraron algunas que agarró como un campeón pero supuse que necesitaba de las inspiradoras para lucirse. Le dije “sangre” y habló de la familia, de la sangre que le sale por las venas de la música. Le dije “espejo” y tiró lo que después supe que era un doble tiempo con letra de instrospección: había un espejo negro/pero ya no lo veo/tenía mucho espejo/por eso tenía ego.

***

Desde que Cristina Fernández removió la política animal guardada en un cajón desde hace más de 4 años, se acomodaron todas las piezas del rompecabezas de la unidad. Alguien escribió ALBERTO PRESIDENTA en una pared y condensó el problema de que los integrantes de la fórmula tengan el mismo apellido. Por otro lado, todos a los botes. Pichetto, el que había sido bombardeado pero no nombrado en el senado por la ex presidenta, se colgó de la candidatura de Macri confirmando así la previsibilidad de ser el “intenso fuego amigo”

Así se vivía el país cuando, a cuatro días de las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), WOS sacó el single Canguro. Esa semana nadie creyó en las casualidades. WOS publicó el primer adelanto de lo que luego sería un disco cuando todos los peronistas estábamos que nos votábamos encima. La esperanza de la salida del macrismo no solo significaba una alternativa a una economía asfixiante, sino también la posibilidad de que se terminen las represiones físicas y simbólicas que un gobierno de derecha había logrado instalar.

Vamos, repriman la mierda que tienen guardada en el pecho /

 traguen y callen hasta estar deshechos / párense, siempre derechos.

Wos actuó en el video, un poder cínico aplastando desde un pedestal a quien pedía a gritos que lo saquen. Pidió una patada de canguro para quienes nos quieren hacer desaparecer. Cuestionó la meritocracia mientras mostró padres trabajando horas extras y agitó el golpe que había que dar para ser escuchados:

Y si ahora gritamos y cantamos en modo de protesta/
es porque preguntamos bien y nadie nos dio una respuesta.

Quedamos en frente de un veinteañero, escuchando una cadencia rapera, manijeando los días que faltaban para pegar el primer grito de alto a la policía gubernamental que seguía con ganas de apalear cuatro años más.

Cállenlo, sédenlo, que haga lo que quiera pero sáquenlo

***

Algunos meses después de mi vuelta a Buenos Aires, Santi me pidió que le lea una canción que él había escrito para ver si le podía dar algún consejo. Hablaba de la subestimación. A Santi le brotó una escritura revolucionaria como el rap, como la música, como él, como yo. Era una canción hermosa y llena de oscuridades, de nuevas luces. Le dije que lea poesía, que las imágenes de Walter Lezcano y sus versos que acuchillan le iban a inspirar nuevas canciones, que siga escribiendo.

La siguiente vez que lo vi fue en su cumpleaños de 15. Me presentó a un amigo que se reía mucho y hacía los chistes graciosos que solamente salen a esa edad.

-Con este bobardo coordinamos un taller de rap en la escuela.

-¿Cómo que coordinan?

-Sí, teníamos dos horas libres los miércoles y le pedimos a la directora si podíamos armar un taller de rap. A veces vienen a ver que no nos estemos mandando cagadas pero nosotros estamos a cargo.

-¿Qué usan para las bases?

-Yo llevo un parlante y armamos unas antes de ir. Van bastantes. A veces van unas pibas también. Hay una que siempre tiene el pañuelo del aborto, como vos.

En el parlante yo había puesto Daft Punk. Las pibas de las que hablaba tienen 15 años también y no suelen hacer fiestas cursis como las que hacíamos nosotras. Yo ya no sabía cómo dejar de pensarme a su edad, descubriendo el MSN y no teniendo ningún tipo de registro de la realidad política de ese momento. Me recordaba yendo a las fiestas de mis compañeras y bailando temas misóginos de reggaetón. También recordé que una amiga abortó a los 15 y en mi vida eso pasó de largo.

-Poné a Wosito, Santi-, dijo el amigo bobardo.

Puso Canguro y los dos cantaron sin querer la misma estrofa, se miraron y se pegaron unos empujones:

Y no, no hace falta gente que labure más/
Hace falta que con menos se puedan vivir en paz/
Mandale gas, no te perdás, acordate en dónde estás/
Fijate siempre de qué lado de la mecha te encontrás.

***

El 27 de octubre, con las PASO de nuestro lado y todos los peronistas confiados, yo estaba comiendo choripán con vino en una terraza con 15 personas que recién había conocido. Le preguntaron a un nene de 10 años a quién prefería entre Charly y Wos: respondió que la opción dos con los deditos de la victoria.

En el chat de mi familia había silencio absoluto, una tensión que se medía en votos secretos y dos o tres desclasados que no pensaban hablar. Mi hermana tiró el primer mensaje de su hija de dos años ayudando a su papá a meter la boleta en la urna. Mi hermano respondió que así se va a ver el más grande de los primos en las legislativas: a partir del año que viene, Santi puede votar.

 

 

Ilustración: @decimegonchi