Ese disco me habla

No sé si alguna vez creí posible que un pibe de 21 años dijera todas las cosas que yo quería decir o al menos las que sentía. O no lo creí posible o al menos jamás me había pasado que ese pibe de 21 años fuese contemporáneo a mi, porque generalmente todxs lxs musicxs que escuchamos escriben sus canciones desde esas edad o incluso de antes (no quiero caer en el gastadísimo ejemplo de Spinetta con Barro Tal Vez, pero acá estoy diciendolo).

 La música y yo tenemos una relación de amor casi incondicional. Casualidad o causalidad siempre que necesité un disco -porque una canción sola no me alcanza- unx de esxs artistas que me encantan o encantaban aparece con algo que pega justo donde tiene que pegar. El tema es que Valentín Oliva -Wosito para lxs pibxs- viene pegandome en las fibras sensibles desde que sacó Púrpura hace como un año y por alguna razón siempre saca la canción justa en el momento justo de mi vida.

 Siempre sospeche si era casualidad o no porque, paradójicamente, todas las bandas y artistas por lxs que me fasciné o me interesé particularmente supieron ocupar ese lugar. Me pasó durante años con León Rogani y con PEZ (hoy re mil cancelado) acompañándome en interminables viajes a zona sur desde Florida para ver a una novia o con Él Mató a un Policía Motorizado haciendo más tenue una separación que estaba más cantada que crónica de una muerte anunciada, pero lo que pasa ahora con Wos es distinto.

 Es distinto porque el Rap tiene esa particularidad de tener que jugar más con las palabras y darles un peso específico distinto al que otros géneros le dan a sus canciones. Cuando él canta en Pantano “Nada, otra vez me ahoga la frazada, Noches de maquineo interno y no resuelvo nada, Y nada, buscando el lado frío de la almohada Busco respuestas; nada” me siento tan representado como cuando dice “Y no hables de meritocracia, me da gracia, no me jodas, Que sin oportunidades esa mierda no funciona” en Canguro.

 Recalco la edad no por menospreciar a lxs jovenxs -que claramente no estarían pasando el trapo a las generaciones mayores en muchas cosas- sino porque yo siempre viví criado en esa extraña premisa de que la edad da experiencia y de que hay pocas o nulas chances de que alguien con menor edad y por tanto menos experiencia pueda decirte verdades tan contundentes como las que este pibe trae.

 Siempre recuerdo jocosamente que yo dije que me sentí “grande” el día que los pibes de la Selección Sub-20 a los que estaba bancando en unos juegos sudamericanos eran más chicos que yo. Ese día en que caí en la cuenta de que no iba a “llegar” fue click para asumir mi edad (?) pero también fue un gran momento para no querer volverme unx de esxs viejxs chotxs que hablan pestes de la juventud perdida sino un ¿joven adulto? que se ilusiona y mira con admiración a las nuevas generaciones con la cabeza y el corazón bastante más abiertos que el mío.

 Quizás en mi visión afecten mi formación docente en curso y mis gustos personales artísticos hacia el género y hacia Wos puntualmente, pero pensandolo bien también puede ser que estemos en presencia del ascenso de una figura necesaria y fresca para un ambiente viciado de las figuras agrias de los rockstars y la oleada necesaria de denuncias que terminaron funcionando como motor del cambio y la revolución de las mujeres y la juventud en la banda de sonido que nos acompaña hace ya un par de años.