Fiebre Diana: la influencer del siglo XX

Yo no era nadie y al minuto siguiente era la Princesa de Gales, madre, juguete de los medios, miembro de esta familia, lo que pueda imaginar. Fue simplemente demasiado para una sola persona’’

¿Cómo se es nadie? ¿Cómo se es todo? Entre la piedad y la idolatría nació una figura digna de Reality Show. Su casamiento con el príncipe Carlos en 1981 consiguió cerca de setecientos cincuenta mil espectadores en televisión. La gente la quería por aquello que la separaba de la frialdad de la Corona Británica. Pero ¿Cuánto de todo lo público fue solo un montaje forzado para la foto?

Diana: princesa, madre, maestra, referente de la moda. Diana: la mujer que ganó un premio Nobel, la mujer que se mostró dándole la mano a una persona con SIDA, la mujer que bailó con John Travolta. Diana: la de los trastornos alimenticios, la condenada a vivir al lado de un hombre que nunca la amó, la que caminó por un campo minado con las cámaras encendidas. Diana: la adúltera, la primera que puso en agenda la palabra puerperio, la que el 6 de septiembre de 1997 paralizó al mundo mientras trasladaban su cuerpo hasta la abadía de Westminster.

—¿Vienen a ver a Lady Di? ¿Quieren té? ¿Scons?

Los domingos a las 19:30 en el subsuelo de Sala de Máquinas (Lavalle 1145, CABA) se presenta el biodrama Lady Di escrita y dirigida por Franco Massa. Una puesta en escena íntima junto a la potencialidad de un cuerpo: Josefina Murphy. Dos historias: la de la princesa de los corazones y la de una admiración colectiva casi morbosa. Recortes de diarios y revistas. Sobreexponerse trae consigo halagos y algo más. De ciertas cosas es mejor no hablar, pero el silencio puede decir mucho también.

Sonrisa, dientes, más sonrisa, más dientes.  Perlas y vestidos, faldas y oro. Botas de lluvia y pantalones. Entre lo permitido y lo prohibido cuando se es la cara visible de la realeza. Un homenaje, un recorrido biográfico paródico de la mujer que lo fue todo y que lo tuvo todo, incluso hasta una muerte trágica. La obra compone un híbrido fruto del teatro físico, las proyecciones audiovisuales y la intertextualidad. Con un guion breve, pero conciso; porque una princesa debe medir sus palabras. Entre la compostura y el desborde, entre que te maten en vida o llenen tu ataúd de flores.

“Un funeral único para una persona única”, como supo definirlo el portavoz oficial de la familia real 24 horas después del accidente. ¿Cómo, dentro del sistema patriarcal, una mujer infiel y divorciada logró morir con tantos honores? Una propuesta a partir de la cual resurgen los más actuales debates de género. Si te digo Lady Di ¿Qué es lo primero que pensás?

 

Fotografía: Melina Constantakos