cine y teatroEl recuerdo de un sabor dulce al que no se puede volver

Suben las cortinas del Espacio Polonia, la ventana delantera repleta de flyers de las obras en cartelera. Ir a la barra, tomar un vino y esperar, con tu palito de helado rojo en la mano, a que den sala. Que haya artistas que puedan lograr que el teatro, tantos años después, siga manteniendo su calidad de ritual es algo admirable. El ritual en Saudade emerge desde que uno sube a buscar asiento. Su puesta en escena nos permite, ni bien entramos en contacto con ella, ser parte de ese mundo. La atmósfera está tan lograda que la intimidad consigue incluso romper la cuarta pared. Hasta los espectadores están invitados, desde que escuchan la primera melodía original de Coiffeur, a volver después de tantos años a respirar en sus casas de la infancia.

Horacio y Elvira, padres de Germán, llegan a Argentina en 1964 después de haberse escapado de Brasil por la dictadura militar. Una vez instalados conocen a sus vecinos, Nazareno y Ana, quien está embarazada de Sergio. Como era de esperar, la manera de representar la persecución política nunca es del todo clara. Ni siquiera en la construcción de lo íntimo la violencia dictatorial podía ser nombrada. ¿Es entonces la intimidad, realmente ese lugar en donde uno queda exento del secreto y del pudor, una verdadera zona de confort? ¿Se escaparon de Brasil para esconderse de qué nueva prohibición y en dónde? Germán y Sergio se reencuentran en 1994 en esa misma casa: juntos abrirán las cajas viejas llenas de misterios que, para poder develarse, tuvieron que alejarse de lo doméstico.

La fusión entre las actuaciones impecables, la intertextualidad, lo cinematográfico y lo teatral hace de la pieza algo minuciosamente acabado. El espacio pensado con sus ritmos, sus colores, sus respiraciones, casi como si fuera una creación audiovisual. Todo objeto en escena tiene una funcionalidad: son dispositivos que trasladan, que hilvanan la multiplicidad y la atemporalidad de la nostalgia. Todo está donde debería estar, nada sobra y eso denota cómo el proceso dramatúrgico fue desde el detalle hacia lo grande, logrando que cada cosa que le siga en la producción creativa encaje perfecto.  La teatralidad le permite al tinte cinematográfico sumar algo clave en la trama: ese doble anclaje temporal, en donde 30 años no son nada y dialogan cediéndose mutuamente el protagonismo. A su vez, el recurso de trabajar con fotos viejas proyectadas es de alto valor poético. Que las imágenes de 1964 se reflejen en cuerpos de 1994 deja ver esa marca de lo que inevitablemente, aunque queramos, no podremos dejar de ser.

Saudade es, sin lugar a duda, una historia de amor. Elvira y Ana, encarnan la fortaleza femenina y por sobre todas las cosas, aman. La novedad en el esquema narrativo está en las otras maneras en las que también se puede representar el amor. ¿Cómo, ampliando la perspectiva, podemos transmutar el dolor de ciertas situaciones de la infancia en gratitud? No es casual que Germán recalque a Sergio que sus padres no son desaparecidos, que no hay por qué ir a buscarlos. En la construcción de lo hogareño durante épocas tan oscuras, se percibe también otro tipo de carencia de identidad. La obra invita a pensar, de cuántas maneras el sistema binario y heteronormativo fue arrebatando en tantas personas su sentido de pertenencia. El personaje de Nazareno personifica la respuesta a esa pregunta. ¿Qué podrá uno enseñar como padre sin antes despojarse de esas construcciones sociales que lo reducen a ser algo que no es? Porque para criar no se requieren dos personas que se amen y se sean fieles, sino una que se sea fiel a sí misma. ¿Cómo desplazar el lugar de quien aprende, hacia el de quien enseña, sin primero acompañar y validar la propia identidad? Saudade, de Lucas Santa Ana y Francisco Ortiz, es transitar la melancolía de la infancia, es saberse incompletos y respetarse en constante aprendizaje.

Podés ver su quinta temporada los domingos 18.30hs en Espacio Polonia; Fitz Roy 1477, Palermo, Buenos Aires. Las entradas se consiguen a través de Alternativa Teatral

Foto: Cortesía de la obra.

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