Franco Torchia: “No hay un tema más urgente que el de la tutela sobre el propio cuerpo”

Franco Torchia llega preocupado. Minutos antes de la entrevista con Revista Roer se enteró que el caso de violación correctiva de Lucas Gargiulo, el joven trans de 24 años de Tucumán,  no trasciende más de lo debido por causas políticas.  “Él está resguardado por un profesor que tuvo, ese profesor tendría relaciones con el gobierno provincial y en un año electoral, no es posible que se sepa esto para un gobernador que seguramente va a ir a las elecciones con Cristina Kirchner”, nos cuenta.

El presente de la ex voz de Cupido, el programa de citas que se emitía por Much Music, está atravesado por la realidad de la comunidad LGBTI (Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transexuaes e Intersex) Su programa de radio, No se puede vivir del amor, se centra en las problemáticas que enfrentan en la sociedad machista y cisheteronormativa en la que vivimos. Su trabajo se convierte en su vida entera, un activismo constante que lo ha llevado en más de una oportunidad a ser criticado y a discutir con personalidades tradicionales de los medios, también poblados de estereotipos, prejuicios y violencia.

En tu programa hay testimonios muy crudos ¿Cómo hacés para que no te afecte emocionalmente?

Me afecta, por supuesto. Como toda actividad diaria esas intensidades las vas intentando regular. En algunos contextos puntuales eso se vuelve difícil por no decir imposible. Cosas como el caso de Lucas Gargiulo, que a lo largo del tiempo han pasado o siguen pasando, me sublevan. Las personas que me conocen mucho dicen que a mí me sublevan demasiado las injusticias. Como si no me hubiera acostumbrado en 42 años a las injusticias. Yo trabajo con víctimas todas las noches de mi vida y no solamente a veces estoy fracturado internamente, sino que hay algo que me harta hace tiempo: que siempre somos las víctimas las que tenemos que hablar. Es agotador y crudísimo, por supuesto.

¿Es el humor una manera de sobrevivir a esas injusticias?

Es una herramienta que yo tengo pero como quien sabe manejar muy bien una cortadora de césped o quien aprendió a levantar una pared con ladrillos. Es decir, son aprendizajes que he tenido a lo largo del tiempo. Lo mismo puede pasar con el uso de la ironía, pero no son constitutivos míos, es como un oficio que aprendí. Pero yo no soy así, no te digo que soy la persona más carente de humor, pero sí no soy una persona especialmente humorística ni soy irónica en la cotidianidad ni sarcástica en los tratos, diálogos, en los encuentros ni en las relaciones sociales, amistosas, etc. La verdad es que siento que es una herramienta.

La humorista Australiana Hannah Gadsby, en Nanette (Stand-Up en Netflix) critica a los comediantes que pertenecen a la comunidad LGBTIQ+ y que construyen  sus espectáculos a partir de la propia humillación. ¿Qué opinás de ese humor?

Sobre ese tema fui pasando por diferentes momentos y fui sacando diferentes conclusiones. En primer lugar diría que hay una distinción que si no hacemos cometemos un grave error: que es la distinción entre las personas cis y las trans; porque las realidades y las experiencias de vida de las personas trans son radicalmente más cruentas en la sociedad que las de las personas gays o lesbianas. Los medios tradicionales, grandes, poderosos, no permiten otro ingreso de la diversidad que no sea a partir de esos códigos autohumillantes, no hay otra puerta de entrada posible.

Lo que no podemos hacer es impugnar el uso de ciertas personas que lo usan para sobrevivir con ese humor. Siempre que hay personas trans involucradas, lo que estamos discutiendo en el fondo es la existencia de esas personas, es su mera existencia tal y como son. Entonces, la verdad es que no se pueden obstaculizar los mecanismos que ha usado tal persona para poder sobrevivir o para poder hacer algo que desea.

Las mujeres trans más famosas de la televisión como Lizy Tagliani o Florencia de la V reciben muchas críticas por no hablar más sobre las problemáticas que atraviesa la comunidad trans ¿creés que tienen la obligación de hacerlo desde su lugar?

Quisiera trazar algunas diferencias, porque yo no quiero agrupar a todas las personas trans por el mero hecho de ser trans. Es algo que no hacemos con todo el elenco de Showmatch, por ejemplo. Es un ejercicio que hay que hacer permanentemente porque estamos setteados y sectorizamos todo el tiempo.

Yo diría las mismas cosas que Lizy, por ejemplo. Que una travesti fea, del conurbano (cosas que ella misma estaría diciendo) esté ocupando ese espacio tiene simbólicamente ciertas significaciones, y efectos quizás no inmediatamente pero sí finalmente positivos. En cuanto al resto de las personas trans que están en el mundo del espectáculo, creo que no están obligadas de ninguna manera a levantar bandera, no creo en las obligaciones. Creo en las posibilidades y en su uso. Sí hay una obligación de ciertos frenos: si vos estás en un contexto donde se están diciendo barbaridades y no decís ni A, entonces ahí sí hay un problemón.

¿Cómo interpretás los discursos de odio?

A mí me preocupan mucho esos discursos y prácticas casi tanto como la absoluta ausencia y la absoluta voluntad o acción del que tiene el poder de detener semejantes delitos, porque muchas veces se tratan de delitos. Me preocupa que nadie diga nada y esté habilitando a todo el mundo a decir lo que se le canta, en el peor sentido de lo que eso quiere decir.

Si efectivamente se trata de vivir en una república, entonces no cualquiera puede decir cualquier cosa en cualquier momento. Cada profesión tiene sus códigos, sus colegios, pero en el periodismo es como si no hubiera ninguna institución colegiada, existen pero no están trabajando como corresponde. Yo siento que estamos en el desierto. Lo que subyace aquí hoy es la idea de que la comunicación no es importante. Es decir, la idea de que las palabras articuladas de determinada manera no hieren, no lastiman ni matan. Hay una idea general respecto que la palabra no es un arma.

¿Qué esperás de la política este año, de cara a las elecciones?

Tengo mucha esperanza de un sinfín de movimientos sociales que no tienen una representación partidaria directa hoy, muchos son de los feminismos, movimientos más renovadores y más jóvenes.

Hay que tener muchísimo cuidado con la apelación a la iglesia que está prácticamente presente en todos los candidatos. No sabemos si Cristina será candidata, pero incluso si lo fuera, no hay ningún candidato que no esté incluyendo a los poderes religiosos a sus agendas. Es difícil plantear un panorama de gobernabilidad (que es una palabra asquerosa) sin tener en cuenta esos actores. Son una comunidad de ayuda concreta a un montón de sectores empobrecidos que por supuesto traen consigo una batería de decisiones alrededor de los cuerpos, de las vidas de las personas y que no desconocemos.

No hubo una renovación política más importante que la del feminismo, es impresionante. Ahora la pregunta es cómo van a ubicarse dentro de este panorama, con qué negociaciones, con qué diálogo, cómo van a colar en este elenco tenebroso de la política todos los reclamos, las necesidades, qué alianzas van a tejer. Me preocupa un poco quién va a gobernar, pero sí me preocupa todo esto y la traducción que tenga todo esto. Cómo motorizar ciertos reclamos en este contexto de hambre, eso me preocupa. No hay un tema más urgente que el de la tutela sobre el propio cuerpo, de ahí se desprenden un montón de otras cuestiones.

¿Se puede adelantar algo de tus próximos proyectos?

Tuve que dejar la tele diaria porque tengo que hacer una serie de viajes (me quedan dos) vinculados a la diversidad sexual porque no es un año más, sino que se cumplen 50 años de la revuelta de Stonewall, el 28 de junio de 1969. Esa revuelta que fue una respuesta a la represión policial en Nueva York, la que le da origen a la diversidad sexual en occidente. La revuelta la inician los travestis. El 2019 es un año importante entonces en virtud de esa importancia recibí invitaciones que no quise dejar pasar porque para mí son muy importantes, Madrid, NY, Washington y Miami. También surgió un proyecto con unos colegas, con tres periodistas más y ahora surgió la financiación de un sitio web que va a verse en octubre, que tiene que ver con la diversidad pero en un sentido súper amplio, no solo en lo sexual.

 

Fotos: Santiago Bravo Luna