EntrevistaMacarena Sánchez: “Para mí los sueños no pasan por lo individual sino por lo colectivo”

El 16 de marzo de 2019, la Asociación de Fútbol Argentino decidió profesionalizar el fútbol femenino. Esta decisión dejó muy bien parado a su presidente, Claudio “Chiqui” Tapia, pero el colectivo feminista supo y gritó en seguida que fue un logro de Macarena Sánchez. Luego de haber trabajado de manera precaria en el club UAI Urquiza, la jugadora fue despedida de igual manera: a mitad de temporada, sin recibir una indemnización y sin tener la posibilidad de fichar en otro club. A partir de ese momento, logró la visibilidad y el apoyo para poner sobre la mesa la problemática de un deporte que hace muchos años las segrega solamente por su género. El contrapunto, miles de hombres la hostigan todos los días y hasta llegaron a amenazarla de muerte para que detenga la lucha que lleva a cabo.

Mientras llevamos a cabo la entrevista, Macarena ceba mates. El departamento de la de la santafesina en San Telmo es su documento de identidad: un termo lleno de calcomanías feministas, la pelota (que le regaló Cristina Fernández) rodando por el piso y la tele puesta en un canal deportivo, que sólo informa sobre fútbol local masculino. “Toman amargo, ¿no?”, pregunta y no abandona su naturaleza de servicio aunque Revista Roer se encuentre ahí solamente para escucharla a ella.

¿Cuál es tu interpretación de la decisión de la AFA?

Me parece un buen primer paso pero al mismo tiempo falta un montón. De hecho, siempre digo que si hubiesen hecho 30 contratos por equipo y solamente se hubiesen quedado en eso, también faltaría un montón. El hecho de la profesionalización va más allá de contratos y de que muera ahí. Pero bueno, para empezar obviamente fue un buen primer paso: reconocer que las jugadoras somos trabajadoras del deporte y que somos profesionales es groso. Así y todo falta un montón, no es el final.

¿Cuál te gustaría que fuera el siguiente paso?

Una de las cosas más importantes para mí es que las nenas más chiquitas tengan lugar en los clubes y eso es lo que más falta. Nosotras podemos empezar a entrenar en un club a los 15 años. Siempre los clubes te tiran que «es un costo», que el fútbol femenino no genera. Yo creo que no generaría ningún gasto. Una nena de 5 años puede jugar tranquilamente con un nene de la misma edad y lo puede hacer hasta los 10 o 12 años. Es un poco también esto de empezar a formar un fútbol disidente y no tan binario. Estaría bueno que sean mixtos. A los 15 llegás con un montón de falencias. Son diez años en los que no adquirís conocimiento. A los 5 es la edad justa para que te metan conocimiento, no solamente físico sino que también desde chica te preparás mentalmente para un deporte como es el fútbol en Argentina.

¿Te gustaría una integración de las mujeres a las estructuras que existen o te parece necesario crear nuevas?

No hay que repetir lo mismo que venimos viendo en el fútbol masculino porque es una opresión constante contra las mujeres. Hay que forjar nuevas identidades y empezar a darle un poco más de importancia a la mujer y a las disidencias sobre todo.

Ayer me reía porque me agarraron en Twitter y, entre todas las puteadas que me dicen todos los días, una radfem (Feminista Radical) me dijo «nosotras te vamos a defender cuando te quieran hacer jugar contra un varón, contra un trava». Y es todo por lo que estoy luchando: que en un futuro el fútbol sea para todos y todas, no solamente varones y mujeres. Es parte de la nueva identidad. Obviamente que es muy difícil de lograr y más en el fútbol.

Hace un tiempo, en una entrevista, dijiste que las mujeres del fútbol están atravesadas por el machismo y por eso naturalizan algunas situaciones. Como mujer que juega al fútbol, ¿cuál fue tu deconstrucción más difícil?

El hecho de que desde siempre a nosotras nos hayan dicho que lo que teníamos era lo que nosotras generábamos y que nosotras nos merecíamos eso porque el fútbol femenino no generaba absolutamente nada. Eso a la larga te lo creés. Y creés que tenés que hacer el triple de esfuerzo y tenés que romperte el culo veinte veces más que un hombre para tener algo. En algún punto sí, lo naturalicé y me lo creí pero después, con toda esta visibilización del feminismo, no podés no abrir la cabeza. Así y todo hay un montón de jugadoras de fútbol que lo sostienen y realmente se lo creen.

¿Cuál creés que sería un castigo profesional justo para los jugadores de fútbol que tienen denuncias por violencia de género? ¿Estás de acuerdo con que no deberían poder volver a jugar?

Es horrible ver cómo hay hombres jugando, que los aplauden y los idolatran aun sabiendo que tienen denuncias por violencia. Yo si fuese dirigente, la verdad es que los echaría a la mierda, no tengo vueltas. También creo que tiene que ser una construcción desde juveniles. Estaría bueno que en la AFA surgieran estos talleres con perspectiva de género y que los chicos más chicos que están en los clubes lo entiendan. La verdad es que si yo fuera dirigente, me chuparía un huevo lo que me genera o lo buen jugador que es. Me parece que va más allá.

El fútbol masculino es así, se manejan así. Importan más los goles que haga que lo que hace afuera de la cancha. Es parte de situaciones contra las que nosotras luchamos.

¿Qué te pareció la cobertura de los medios de tu historia y tu lucha?

He tenido, en su mayoría, buenas experiencias en estos dos meses. Creo que nunca se habló tanto de fútbol femenino como ahora. Aparte los medios lo tomaron con respeto. Creo que entendieron.

La verdad es que me sorprendió cómo lo tomaron y también viéndolo con perspectiva de género, no sólo como deporte. Se corrieron un poco de eso y entendieron que es una cuestión de género. Estamos cobrando menos, no somos tomadas en cuenta como trabajadoras y se preguntaron por qué pasaba eso. Pero hemos tenido malas experiencias en los medios de comunicación mil veces. Nosotras salimos campeonas y hubo un diario que publicó la noticia con la imagen de un huevo chupando un brazo. En otra oportunidad en lugar del resumen del partido, titularon «Una jugadora festeja sin camiseta». Tienen mucho de eso los medios de comunicación. El problema es que es lo que vende. Es una culpa compartida: un poco de los medios de comunicación, un poco de la sociedad. De todas formas, si en los medios de comunicación dejaran de pasar esas cosas, la gente no las consumiría.

¿Cuál es tu sueño profesional individual?

Volver a jugar, volver a ir a la copa libertadores. Pero mis sueños siempre fueron más allá de lo deportivo. Obviamente tengo un montón de sueños como hacer un gol en la final del mundo (se ríe).

Para mí los sueños no pasan por lo individual sino por lo colectivo. Este es un deporte colectivo, no me sale soñar el festejo de un gol mío. Si hoy me preguntás cuál es mi sueño, no lo veo del lado deportivo sino grupal. Me gustaría ver que todas podamos ser profesionales, que las nenas más chiquitas puedan ir a un club, que puedan insertarse en el fútbol de esa forma; que puedan entrenar bien; que ninguna piba más tenga que cagarse de hambre y no comer antes de ir a jugar. Con esas cosas yo estoy realizada, no necesito un sueño que sea deportivo. Más allá de que sí, obviamente, me encantaría volver a jugar. Pero a esta altura ya lo tomo de otra manera.

Fotos: Mariana Martínez