Ficciones felices

Nos unen las penas. Nos encuentran con el mismo hartazgo, con la misma sensación de extrañar la felicidad de la abundancia. Las abundancias no nos unen, pero nos atraen. Las felicidades no siempre son luminosas, ni alegres, ni amarillitas, como en las películas de recuerdos felices. Lo cierto es que el mundo feliz se parece mucho al mundo triste. Los fragmentos de felicidad son subjetividades en los rincones. Como las tristezas que a veces, y de una vez por todas, nos facilitan nuestra versión inútil de ser felices.

Maron Barberis capturó felicidades desparramadas y las reunió para deconstruir el concepto de plenitud infinita. No hay una sola palabra para reunir tanta historia.

 

 

 

Fotos: Maron Barberis

Texto: Gilda Izurieta

Aldea