PoesíaBuenos Aires tormento

Las grandes ciudades tienen ese resplandor cegador de carteles con espectáculos y personas con precio. La felicidad es obligatoria. En la ciudad estamos solos y solas. Cuando se apagan las luces de la noche y se encienden los días, las verdades son grises: nace la poesía.

 

Contraluz

 

La idea se mete en su cabeza

como un perro solitario en la casa

en un día de lluvia.

Y su textura,

la más valiente de todas,

raspa y toca

                         y sangra.

 

En un lago profundo, sin fondo

tenebroso, oscuro, mortal

como el Mississipi, tan de allá

o sucio y enfermo

como el Riachuelo, tan de acá.

 

Pararse en el borde

y mirar su límite

un chico inocente

envuelto en ropas sucias

un río turbio

una Buenos Aires nocturna

con restaurantes luminosos

que sólo encienden lugares comunes

y ocultan verdades vulnerables.

 

A contraluz se lo ve

arraigado a la idea

de que es sólo una sombra

en una ciudad inmensa

donde se plantea la muerte

como un nudo marinero

de siete y medio

se plantea su oficio

ante un suicida.

 

La ciudad es un payaso con la pintura corrida

 

Imaginé

las peores situaciones

de una gran ciudad oscura.

La imaginé decandente,

acabada,

lastimada como un pájaro

que pisa débil el suelo.

 

Escuché

una ciudad que lloraba

que pedía perdón.

Reventaban sus pupilas

consumida por opiáceos, contraída

débil                 débil                    débil

 

Creí

verla llena de colores

intentaba sonreír

pero le dolían las comisuras

su cara era una fiesta

de disfraces.

La ciudad es un payaso

con la pintura corrida

noches tras noches

de trabajo esclavo.

 

La imaginé

volviendo a sus raíces

desterrada              expulsada

traída de vuelta

en una marea de mierda

las nuevas importaciones

que dejan capitales

que volverán a llevar

en sus partidas

prestaciones imaginativas

en tierras arenosas

de una ciudad desgarrada.

 

En lo oscuro no hay futuro

Un chico con hambre

una familia con piernas de sulfuro.

Son las sombras chinas

de la Buenos Aires town.

-Poemas: Super Liga

-Texto: Gilda Izurieta

-Foto: Mariana Martínez